Valdeconcha, Hontoba
Definición y generalidades

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1541

También existía en ciertas poblaciones un mayordomo del hospital, que debía ocuparse de visitarlo, llevar las cuentas, y supervisar el inventario de las ropas y pertrechos. Generalmente el hospital estaba a cargo del concejo o de algún cabildo de la villa, que debían procurar que estuviera bien provisto de todo lo necesario. ¿Realmente lo estaba? Hay muchos casos en que sí, otros que no tanto y, a veces, llegaron a detectarse incluso algunos fraudes. Cuando los visitadores examinaban los inventarios observaban que normalmente no se recogía todo lo que poseía el hospital, bien por negligencia de los que estaban al cargo, o por otros motivos, como ocurría en Valdeconcha [35], donde según el inventario debería haber tres camas, pero sólo se encontraron dos. O en Hontoba: "...Y porque no hallamos más de dos camas y mal pobladas de ropa, según nos parece por el inventario que está en el libro, hagáys que se adereçen las camas y bien, y se ponga otra para clérigos en una de las cámaras de arriba..." [36].

 

 

1534

En las tierras de Zorita los visitadores registraron la existencia de dos clases de molinos: los harineros y los de aceite. Al ser propiedad municipal eran arrendados por el concejo. Movidos por energía hidraúlica, los molinos debían construirse en un lugar donde hubiera agua (al lado de un río, una acequia, una vega etc). Especialmente si un molino de aceite se situaba en el interior o proximidad del casco urbano, había que tener ciudado de que no se perdiera el "remanente" o agua despedida por el molino, y fuera a parar a las calles, porque despedía muy mal olor fuente de enfermedades, especialmente si se trataba de agua de acequia, como por ejemplo ocurrió en Valdeconcha el año 1534: "...los quales tres molinos estan muy buenos e vien rreparados, syn falta alguna, y porque nos paresçió que todos los dichos molinos están en parte muy perjudiçial, porque las aguas que dellos salen bienen a dar a la calle prinçipal de la dicha villa, e los vezinos se nos quexaron del mal olor que dello rresulta, porque dél se podrían causar enfermedades dañosas en dalo y perjuizyio de los moradores desta dicha villa..." [105].

 
 

1534

Había pueblos como Valdeconcha que ya en 1534 tenía bien empedradas casi todas sus calles, salvo la que pasaba por la tercia y salía al camino de Zorita, y otra que subía por uno de los extremos del pueblo, hasta el barranco. También se ordenó quitar unas cortes de puercos en la calle de la tercia, y quitar la tierra que habían dejado en el camino de Zorita los propietarios de varias cuevas y bodegas al extraer materiales para su construcción[12].

 
 

1541

Pese a que pasaron siete años desde la anterior visita algunas calles se mantenían en mal estado y por eso los visitadores ordenaron el empedrado de la que iba junto a la tercia y salía al camino de Zorita, y otra que subía por la orilla del lagar, hasta el barranco. La acumulación en algunas calles de tierra extraída de las cuevas también estorbaba el paso, y se ordenó también tapiar un huerto hondo junto al camino de Zorita[12].

 
 

1541

En el acta de visita de 1541, aparece que las personas encargadas de realizar el amojonamiento eran dos alcaldes, dos regidores, el escribano del Concejo, el mayordomo, el alguacil y otra persona. "Mandamos a los alcaldes y regidores y oficiales del concejo, que durante el año de los oficios, visitéis los términos de la villa y los amojonéis, llamando a los pueblos con quien confináis y partís términos, y para que se hallen presentes al dicho amojonamiento, para que lo que hiciéredes sea en conformidad de todos y se excusen pleitos, y que visitéis los caminos, acequias y sendas y veredas y abrevaderos, y cotos y dehesas, y lo reforméis todo y amojonéis y deslindéis, para que no haya ninguno que se pueda quejar ni reciba agravio, el qual dicho amojonamiento vayan dos alcaldes y dos regidores, y el escriuano del concejo, y el mayordomo y el alguaçil y otra persona que les dé recaudo, a los cuales mandamos que aquel día se les dé de comer, en la cual comida se gasten un real con cada persona, y no más, y que no puedan llevar otro salario, so pena de los pagar con el doblón". [26]

 
 

1534

"Somos informados que muchas personas, vecinos de la villa, han tomado y toman censos, y los cargan sobre sus heredades y personas esentas y privilegiadas, y de fuera desta provincia, lo cual ha sido muy grand daño y perjuicio del patrimonio dela orden y de sus vasallos, por lo que mandamos a los oficiales que al presente soys, y a los que seréis que no cionsisntáis que ningund vecino della villa haga çenso sobre sus heredades, ni las venda ni truque ni enagene a personas de fuera dela jurisdición, ni dentro en ella a personas esntas ni privilegiadas, y si viniere a vuestra noticia que la tal venta, trueque, o censo o enajenamiento se oviere fecho, lo inpedías, no lo consintáis que pase, y en las heredades que hasta ahora están açensuadas a personas esentas y de fuera dela orden, procurad con los dueños dellas que las rediman, y por el presente mandamos que aunque sea vendido algund pedaço de su hacienda para redimir y quitar el censo lo hagan, y porque venga a notiçia de todos, haçed pregonad este mandamietno". [59]

 
 

1502

Los propietarios de huertos en la Dehesa y junto al río deberían limpiar los cauces para que el agua discurriese con libertad[32].

 
 

1534

En Valdeconcha los visitadores recibieron la queja de qun tal bachiller Juan López, vecino de Pastrana, había comprado una huerta junto al puente del río Arlés, y la había cercado, justo por donde pasaba una acequia que irrigaba cañamares y huertos másw abajo. Por estar cercada y cerrada, en ocasiones la acequia se taponaba, y con ello se impedía que llegase el agua a las fincas situadas más abajo. Los visitadores inspeccionaron el sitio y emplazaron al bachiller López a dejar la acequia fuera de la finca, y libre el paso del agua[32].

 
 

1534

En la presa que sevía para abastecer de agua los huertos, de los tres ojos que tenía, el que estába al lado contrario del pueblo necesitaba una elevación, porque estaba bajo, para que quedase al par de los otros dos. Los visitadores no se olvidaron de recomendar la limpieza de las acequias para corriese bien el agua[32].

 
 

1541

La presa levantada para abastecer dos acequias de riego necesitaba sustituir uno de sus dos tajamares, que estaba despuntado, y alzar de sillares uno de los dos canales, además de colocar una compuerta de madera para distribuir el agua[32].

 
 

2000

Vista de la vega del Arlés.

 
     
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